Mis Primeros Amigos en Estonia

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Luego de mi llegada a la ciudad Tallinn, Capital de Estonia, ubicada al norte de Europa donde elegimos emprender una maravillosa aventura mi esposo y yo, cargados de muchos sueños, anhelos y esperanzas de una vida con oportunidades… He vivido diversos sentimientos por la separación de la casa materna, los familiares, amigos, empleo, estudios, cotidianidades y hasta costumbres culinarias, lo que hace que uno logre valorar más cada momento vivido y mejor aun, nos hace querer ser mejores personas comprometidas en una vida amplia y responsable, pero por sobre todo participativa.

Estos primeros meses han sido de mucha adaptación donde obligatoriamente haces una instrospección para revisarte y reinventarte, donde comienzas a interactuar con personas un tanto herméticas que te reciben en su país, pero que guardan una distancia necesaria para ellos o eso logro entender  yo. Lo que hace que extrañemos la camaradería y frescura de los venezolanos, lo que me lleva a ponerme el firme propósito de difundir y transmitir sin distinción alguna, la alegría de vivir de las personas que nacemos en otra parte de éstas latitudes, donde regalamos sonrisas y buena vibra, donde bendecimos cada nuevo día, donde a pesar de las adversidades tomamos las cosas con un humor único.

Por todas las diferencias culturales que poseemos los venezolanos en comparación con los estonios, quienes no sé si por sus duras temperaturas en épocas de invierno, se muestran un poco fríos y hasta indiferentes, hasta el momento no he podido interactuar de una forma más amplia con algún estonio, pero por fortuna he podido coincidir en las calles con otros seres maravillosos, los cuales se han convertido en mis Primeros Amigos en Tallinn

Mi profundo amor y respeto por los animales se hace presente en cualquier lugar y cada vez que caminamos y tenemos la oportunidad de ver algún perro con su dueño o algún gato en la ventana de un apartamento o en la calle, les hablo como lo haría con las mascotas de casa de mamá, lo cómico es que mi lengua les debe sonar extraña y en la mayoría de las oportunidades ni siquiera responden a lo que por mi experiencia con animales son sonidos universales de afectos para ellos.

En una de las vías más transitadas por nosotros para llegar hasta nuestro sitio de estudio y trabajo, conocí a un perro negro majestuoso que aparentemente no tiene dueño, de inmediato lo abordé e intenté tocarlo, el pobre se debe haber espantado con aquella loca que se le acercaba y se retiró muy nervioso… pero como el que persevera alcanza, desde hace como dos meses el Negrito como lo llamo, me permite tocarlo y hasta reconoce mi voz cuando le hablo, lo cómico es que le monté una persecusión, ya que no sabía a ciencia cierta cuál era su paradero, por lo que comencé a caminar por las zonas cercanas y así fue como dí con un espacio muy cercano a la Universidad de Tallinn donde le tienen una casita de madera, se me ocurrió que para lograr que me tenga más confianza sería bueno tener algún alimento para perros en mi bolso, por eso de que no siempre coincidimos.

Una mañana luego de salir de clase, me acerqué hasta el sitio donde le tienen su refugio y lo vi, recién llegada la primavera hace pocas semanas, mi Negrito  disfruta sus mañanas acostado recibiendo los rayos del sol… levantó su cabeza cuando escuchó mi voz y movió su colita, no pude evitar emocionarme, me senté a su lado y comencé a conversar con él, mientras buscaba en uno de los compartimientos de mi bolso un paquetito con las pepitas (comida para perros). Cuál será mi sorpresa cuando le acerco la comida en mi mano, la olfateó y voltió su cara, yo casi muero!!! Me digo para mí -será que no le gusta este tipo de alimento- y le continuo hablando. Se me ocurre colocarle las pepitas en la grama y así fue que el Negrito se animó a probarlas con un poco de desgano, yo le decía: es que te gusta que te rueguen y conseguiste a la persona indicada para eso jajajajajajajajajajajajjajajajaja… Llegó un momento que me miró y decidió no comer más aunque quedaba una cantidad considerable todavía, le pedí permiso para tomarle unas fotografías y aunque creo me autorizó hacerlo, se mostró un poco indiferente conmigo. Le dije bueno está bien, te dejaré seguir disfrutando las bondades del sol, casi lloro cuando vi que ni volteaba para despedirse, pero cuando estaba a una distancia prudencial mi Negrito volteó y comenzó a mover su colita jajajajajajajajajaja… Comencé a lanzarle besos y se ponía cada vez más atento, hasta que decidí alejarme.

Otro de mis nuevos amigos en Tallinn se la pasa cerca del Parque Kadriorg, el cual visitamos hace pocos días en nuestras recién iniciadas caminatas primaverales.

Luego de recorrer el parque veníamos de retorno para casa y mi esposo me dice mira un gato y yo, qué, dónde… allí estaba la Gordita como la he bautizado, porque es una gatita bien alimentada, preciosa y muy afectuosa que estaba acostadita en la entrada de uno de los edificios cercanos al parque. De inmediato la abordé, me miró y se puso en marcha hasta donde nosotros estábamos, comencé acariciarla y pues nada, como me encantan los gatos, decidí cargarla, creo que por ser de la calle no está acostumbrada a eso, así que se bajó casi de inmediato, pero para mi sorpresa se quedó muy cerquita, la volví a llamar y se aproximó de inmediato, tan cariñosa como en la primera oportunidad, para nuestra sorpresa se colocó panza arriba y me mordizqueaba uno de mis dedos muy suavemente, luego lo lamía, encendió su motorcito y se contoneaba en el piso, fue una experiencia muy rica después de tantos meses sin tocar un gato. Aunque en el mercado ruso donde realizamos las compras tuve la oportunidad de tocar uno, lo malo es que no llegué a fotografiarlo… espero volver a verlo.

La Gordita estuvo un rato dejándose acariciar y luego teníamos el temor que nos siguiera hasta la casa, pero le dije en tono firme, debes quedarte acá, yo luego volveré a visitarte y aunque se acercó una vez más, la animé a que se colocara en el jardincito con rejas que decora el edificio donde la encontramos acostada y ella entendió que debía quedarse allí, me rompió un poco el corazón tener que dejarla allí, más porque al ser una gata de pelo largo, tiene nudos alredor de su cuello, espero poder volver a visitarla en los próximos días, me gustaría poder cortarle un poco esos moños que tiene, lo malo es que ahora no tengo alimento para gatos jajajajajajajajajajajajajajajajajajaja… tocará comprar!!!

En otra caminata por Old Town, conocí a Rayito otra gatita que se encontraba en la calle, aproveché para acariciarla un poco, le di un besito y todo, también se mostró muy cariñosa, ella a diferencia de la otra es una gata de pelo corto un poco más tímida, de pronto se debe a que son animalitos que están en la calle y que no siempre reciben la atención y afecto de las personas. En los próximos días volveré a visitarla, espero encontrarla en algún lugar cercano a donde la vimos.

Hasta la próxima!!!

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  1. Que bello mi Tuli, me encantó, hasta boté mis lagrimitas y todo, sigue escribiendo que ya somos dos los lectores…besos.

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